¿La Herencia Genética, Nos Condena?


Durante los últimos años, los debates científicos y sociales se hallan en torno a cuál es la influencia de los genes en nuestro comportamiento… ¿qué, de toda esa carga genética condiciona lo que somos y haremos? Ya sea en discusiones sobre educación, feminismo, delincuencia… ; no tarda en salir la cuestión de si los roles sociales, el talento, la agresividad o cualquier otro rasgo de la personalidad son algo heredado- que a cada persona le vino al nacer, o bien lo aprendió de su entorno.

¿Qué nos diferencia cómo sujetos? ¿Por qué frente a experiencias similares nos comportamos de modos tan variados? Hay algo de genética y de educación en este asunto: los padres transmitimos a nuestros hijos características, por lo menos, de dos maneras: Una, obviamente , a través de nuestros genes; y la otra, a través de nuestro comportamiento como progenitores. Según expresa el científico Estanislao Bacharch: “ el modo en que nos comportamos como padres altera la química de los genes de nuestros hijos” lo que llamamos epigenética: epi, por encima de la genetica -provocando efectos a largo plazo en su comportamiento y temperamento.

Podemos preguntarnos : ¿ a quién debemos considerar como responsable principal, a la naturaleza o al entorno, a lo genético o a lo ambiental?
El doctor y científico Bruce Lipton, explicó en su libro “la biología de la creencia”; que nos han hecho creer que el cuerpo es una máquina bioquímica controlada por genes sobre los que no podemos ejercer ninguna autoridad. Implicaría, por tanto, que seríamos víctimas de una situación donde, por un lado, los genes no se eligen y por otro, serían los que programarían lo que va a suceder.

En un experimento que realizó en los años 60, colocó tres grupos de células iguales, y las puso en tres placas; cambió el medio de crecimiento y los componentes del medio ambiente en cada una de ellas: verificando que en una de las placas se había formado hueso, en otra músculo y en otra, células liposas. Surgió la pregunta: ¿qué fue lo que controló el destino de cada una de ellas, si eran genéticamente idénticas? Eso ha demostrado, que “los genes no controlan todo, es el ambiente.”

Dependiendo de cómo lee el ambiente, de cómo su mente lo percibe, el ser humano, es el que controla. Por tanto, no se encuentra limitado por sus genes sino más bien por su percepción y sus “creencias” .

Las células, leen el entorno directamente; a diferencia del ser humano, que posee una mente que lo interpreta. Por consiguiente, es de relevante importancia, seleccionar “el ambiente “en el que nos conviene manejarnos. Esto está relacionado por ejemplo en que nuestra mente humana actúa de una manera muy particular: si cerramos los ojos, los abrimos y vemos a alguien a quién amamos, el cerebro, segregará automáticamente dopamina, oxitocina; se siente en el cuerpo, se puede sentir el amor…y esa química, trae salud a las células. Es por esta razón que aquél que se enamora  se siente tan bien!

Por el contrario, si lo que vemos luego de abrir los ojos es algo que me asusta, nuestro organismo segregará hormonas del estrés, que frenan el crecimiento del cuerpo y apaga el sistema inmunológico; por ende, nos conllevará a largo plazo a enfermarnos. Podríamos concluir que si cambiamos nuestra manera de vivir y de percibir el mundo nos llevaría a cambiar nuestra propia biología… entonces ¿somos lo que vivimos y pensamos?
Henry Ford decía que” tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienes razón”

Las palabras son poderosísimas!  Pueden llegar a determinar el rumbo de nuestros pensamientos, nuestra actitud ante la vida e incluso nuestra salud. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud, tu entorno y tu vida  mejorará!

JESUS ES AMOR !!!!!!!

En su Palabra ya estaba escrito antes que la ciencia misma: ““Cambia tu manera de pensar para que cambie tu manera  de vivir” . Romanos 12:2
Él es quién te llevará a dimensiones que jamás has imaginado alcanzar!

Un cálido abrazo
Lic. Marcela V. Mari
Psicóloga.

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