Aprendiendo a ser padres…

“A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: «¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?» Pero en cambio preguntan: «¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?» Solamente con estos detalles creen conocerle.”Antoine de Saint – Exupery. El principito

El ser humano al nacer, es sumamente dependiente del otro. Es muy importante la presencia de alguien que le brinde cuidados, lo alimente, movilice, interprete su llanto y le permita comenzar a transitar por el maravilloso mundo de la vida. Según pasa el tiempo, el individuo va adquiriendo cierta autonomía que le permite comunicarse y desenvolverse por sí mismo; pero aún así, sigue necesitando de los otros, de su presencia, compañía, amor y sostén. El ser humano es un sujeto sociable, que necesita del otro para vivir y desarrollarse íntegramente como persona. Y es esta necesidad del otro y de crear vínculos, lo irá formando en su modo de relacionarse y le permitirá construir su identidad. Por esta razón, considero de fundamental importancia, el vínculo entre padres e hijos durante la vida del niño; ya que, la historia de un niño es, según mi opinión, la resultante de una co-construcción entre su persona y el grupo familiar. Cada niño estructura y codifica su realidad organizando su identidad; la cual estará íntimamente relacionada con su condición biológica y el modo de vincularse que tienen sus padres entre sí, con él y con los demás.

En muchas ocasiones escuché a los padres decir: “Nadie nos enseñó a ser papás…” ó “Ya no sabemos que hacer…” Es cierto… Nadie nos enseña a ser padres, por lo que resulta absolutamente normal sentirse incapacitado para la tarea, y no saber hacia donde continuar. En estas situaciones, es importante recordar que no se nace sabiendo; pero que se aprende en el día a día, con cada hijo en particular, probando estrategias y pidiendo ayuda si la situación es desbordante o nos excede. Pedir ayuda a tiempo, puede evitar fracasos posteriores.

Es fundamental perseguir el objetivo de generar vínculos sanos. Esto se logra basándose en una relación segura, donde los límites sean puestos a tiempo y con autoridad, pero sin ausencia de amor. Nunca se debe olvidar que el “timón” debe estar a cargo de los padres, porque esto es lo que le permitirá al niño crecer seguro y cuidado, sabiendo que sobre él hay una autoridad a la cual recurrir y sobre la cual respaldarse.

Para construir estos vínculos, es necesario acercarse al mundo de los niños, construyendo un espacio en donde padres e hijos puedan relacionarse y compartir. Esto podría lograrse a través del juego; generando un tiempo y un espacio para jugar juntos, encontrase y vincularse; desde esto aspecto que, para los infantes, es natural. Aprender a jugar juntos es un gran desafío para los papás de hoy y una manera de acercarse a las vivencias de los niños. El juego compartido es una posibilidad para seguir conociéndose día a día, disfrutar, pactar reglas y acompañarlos en su crecimiento.

Lic. Natalia Mancini
Psicóloga

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