Nuevas Tecnologías: ¿Beneficiarios o Víctimas?


 

“A medida que nos relacionamos de manera abstracta, más nos alejamos del corazón de las cosas”
Ernesto Sábato, “La resistencia”.

Vivimos en un mundo que va cada vez más rápido. Algunas de las premisas que reinan en el mundo actual son: lo instantáneo, lo inmediato, lo fugaz. Los tiempos de espera, en las diferentes áreas que uno pueda imaginar, se han modificado significativamente en los últimos siglos. Las maquinarias industriales son cada vez más rápidas y eficientes, los celulares poseen un procesamiento más veloz y permiten comunicaciones inmediatas con otras personas, un mail llega solamente en unos segundos. Y se podría así continuar con una larga lista de cambios.
Han sido las nuevas tecnologías, que fueron surgiendo principalmente en los últimos siglos, que han jugado un papel principal en esta modificación del tiempo. ¿Cómo nos afectan estos cambios tecnológicos en nuestras vidas diarias? ¿Somos beneficiarios o víctimas?
Se puede pensar que todo progreso en la cultura tiene sus costos. Si bien los avances tecnológicos, como la incorporación de internet y los celulares, han acortado las distancias y permitido establecer conexiones globales, también han repercutido en la tolerancia a la espera de las personas.
Aunque hay varios factores que pueden incidir en el uso que cada persona realiza de las nuevas tecnologías, como los estilos familiares, ansiedades particulares de cada persona, la ocupación profesional, etc.; hay que reconocer que, de alguna manera, nos hemos vuelto seres más ansiosos.
Por esto, es importante poder reflexionar sobre nuestra relación con las tecnologías y el lugar que éstas ocupan en nuestras vidas.
La real academia española define el beneficio como “resultar favorecido por algo”. Esto implicaría entonces poder hacer uso de estas nuevas tecnologías, pero sin quedar capturados por las mismas. Un indicador de esto es la dependencia. Cuando sentimos que necesitamos de éstas tecnologías para poder desarrollar nuestras vidas cotidianas, debemos estar alertados ya que fácilmente podemos caer en ser víctimas de las mismas.
Kenneth Gergen, Psicólogo estadounidense, ha planteado que las nuevas tecnologías han generado un estado de “saturación social”. Hoy en día, podemos mantener relaciones, directas o indirectas, con un círculo cada vez más grande de personas. Nuestros días se encuentran entonces cada vez más colmados por la cantidad, la intensidad y variedad de relaciones. Pero… ¿Son significativos todos estos “encuentros”? ¿Nos comunicamos realmente a través de un celular o una computadora, o nos incomunicamos? Estas son algunas preguntas que necesariamente debemos hacernos.
Si bien no se puede negar la existencia del mundo virtual, es esencial resaltar el valor del mundo real. A veces encontrarse con una persona a tomar un café, puede resultar un tiempo de mayor calidad que muchos encuentros cotidianos y virtuales con otras personas. La cantidad no siempre hace a la calidad.
Ser beneficiarios de las tecnologías implica entonces poder verse favorecidos por estás. Por lo tanto, la dependencia, la ansiedad y la baja tolerancia a la espera, son indicadores que deberemos tomar en cuenta y reflexionar al respecto con el fin de poder mejorar nuestra calidad de vida.

Lic. Geraldine Lagger
Psicóloga.

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