¿Es posible el cambio?

En muchas ocasiones se escucha en el consultorio: “no se si voy a poder cambiar…” o “cómo voy a hacer para cambiar…” Por eso tuve la idea de escribir este artículo, de manera breve y sencilla, que explique algunos de los momentos que se enfrentan en el proceso de cambio.

El cambio genera miedo, por la incertidumbre que produce lo desconocido. Lo conocido brinda seguridades. Pero quedarse con lo conocido genera muchas pérdidas, hipoteca la vida. Es una muerte en vida. Arriesgarse a cambiar, a transitar lo desconocido, implica costos.

El proceso de cambio es similar a aprender a andar en bici… Antes de empezar, uno tiene dudas, no sabe como va a lograrlo. Pero se enfrenta al desafío, se equivoca, se cae, y sin saber como, aprende para siempre a andar…
El proceso terapéutico comienza con aspectos similares a las dos caras de una moneda: hay una cara que quiere cambiar y la otra que no. Esta última es la que genera “boicots” al proceso de cambio. Es la resistencia, que existe tanto como el deseo de cambio.

Primero, suele producirse el reconocimiento intelectual de aquello que se desea modificar. Luego, dicha intelectualización o racionalización, empieza a vivenciarse internamente, como necesidad de cambio. Eso que se pensó, comienza a hacerse más visceralmente profundo, más emocional; para luego pasar a la transformación conductual. Posteriormente se actúa lo que se racionalizó.

El proceso de cambio, tiene altibajos. Es natural encontrarse haciendo otra vez lo mismo, ante situaciones nuevas; ya que se repite aquello que se aprendió sin ser cuestionado; por eso, es importante el autoconocimiento, que implica avanzar, rectificar. ¿Cómo se logra? Reconociendo esos “lugares”, roles, formas de ser querido, de reaccionar, de resolver problemas, que se tomaron cuando se era niño; y de esta forma poder transformar.
El cambio produce un “efecto dominó”, se van cambiando ciertas características y se producen nuevas modificaciones internas…

“Caminante, no hay camino… se hace camino al andar”

El terapeuta, es como una llave que buscaste para que te actives internamente, para que abras puertas…

Lic. Evelyn Skiba
Psicóloga

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