Cuando la escuela se transforma en un problema…

La escuela es un espacio para aprender a convivir, incorporar nuevos conocimientos y establecer lazos sociales que van más allá del campo estrictamente familiar.

Pero, ¿qué sucede cuando un niño que no tiene problemas de aprendizaje,  no puede apropiarse de lo que la escuela le enseña? Fracasa en las materias, en muchas ocasiones le cuesta relacionarse con sus pares, manifestándolo en sus dos vertientes opuestas: se aísla del grupo inhibiéndose, o bien, se vuelve agresivo: pega, distrae a los demás.

Cuando esto último sucede, los padres suelen recurrir a la consulta profesional, porque la situación en el aula se vuelve insostenible.

Descartando problemas de aprendizaje a través del psicodiagnóstico, nuestro modo de abordar este llamado de atención por parte del niño, que se manifiesta como síntoma, es el de establecer una relación entre las perturbaciones que le impiden aprender y los antecedentes de su propia historia familiar.

En ocasiones, no pareciera haber problemas en el hogar: «todo está bien…” “nos llevamos bien…” “no sé por qué él es así…»        Pero hay que tener en cuenta que el niño, tiene su forma de ver los acontecimientos, de construir la realidad.

Debido a esto, nos centramos en estudiar cómo este paciente se apropió de esta historia familiar: qué pudo simbolizar y qué no, qué hechos aparentemente sin sentido, a él le resultaron traumáticos.

En otros casos, hay una relación de apego entre el chico y su madre. Expresiones tales como: «solo no puede» o «en casa le sale pero en la escuela hace todo mal», son formas de presentar estos factores inconcientes por los que el niño no puede acceder al deseo de aprender, a la curiosidad por lo nuevo, que trae aparejada la salida del ámbito familiar, para apropiarse de lo que los otros también pueden ofrecerle.

Otro desencadenante mediante el cual, el paciente manifiesta su angustia, es la comparación con un hermano cuyo desempeño en la escuela es «ejemplar».

Comentarios del tipo: “aprende de ella, que me trae todas buenas notas…” o “¿ves que tu hermano no pelea con nadie?” obstaculizan el funcionamiento singular de este hijo, que algo está queriendo decir.

La propuesta de una psicoterapia para niños consiste en detectar las causas del problema, y facilitar que los mismos puedan contar con un espacio propio, donde se sientan escuchados desde otro lugar, permitiendo así la elaboración de sus conflictos.

Lic. Daniela P. Lizziero

Psicóloga

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